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Infancia

Nació en Guadalajara en el estado mexicano de Jalisco, la mañana del 30 de abril de 1904. Fue bautizado en el Sagrario Metropolitano apenas cuatro días después, recibiendo el sacramento de manos de su tío, Fray Jesús Escudero (OFM). Recibió la confirmación a temprana edad, como se estilaba en ese entonces, de manos del Sr. Arzobispo Don José de Jesús Ortiz y Rodríguez.

A la edad de seis años y 9 meses recibió la Sagrada Forma en el templo de San Felipe Neri. Sus padres fueron Don Primitivo de Aguinaga Escudero, agricultor, y Doña Carmen López Brizuela, dedicada al hogar. Durante este tiempo, su familia le llamaba “Luis”, por el parecido, tanto físico como en su devoción a Dios con San Luis Gonzaga.

Estudios

Estudio contabilidad, entrando tempranamente a trabajar en la Compañía Hidroeléctrica e Irrigadora Chapala, S.A., donde llego a ocupar cargos de peso en el área financiera, de donde salió por las políticas antirreligiosas del tiempo de la persecución religiosa. De allí paso un tiempo al Banco Nacional de México, regresando algunos años después a la Hidroeléctrica Chapala.

Congregante mariano

Durante 1914, fue invitado por el Pbro. Manuel Diéguez para participar en la Congregación Mariana que recientemente se había movido al Santuario de Señor San José de su sede original (San Felipe Neri). Esta invitación nació de la profunda religiosidad y recogimiento que el Padre Diéguez notó en el pequeño Federico y resultó en su ingreso formal a dicha institución el 15 de agosto del mismo año.

Habiendo pasado por diversas secciones espirituales de la Congregación (Eucarística y Laus Perennis), así como de otras culturales (Círculo Literario, Academia Cervantes y Revista Atenas), fundó el 13 de mayo de 1917 la Sección Catequística de dicha Congregación Mariana, dedicando su vida al desarrollo espiritual y humano de niños, adolescentes y jóvenes. Con gran cultura y un vasto conocimiento de las Sagradas Escrituras y otros documentos de la Iglesia Católica, sabía ponerse a tono con la audiencia, capturando su atención, tanto por su conocimiento, como por la manera en que saboreaba la reflexión de los textos sagrados.

Siempre consciente de que el amor de Dios se derrama en nuestros hermanos más necesitados a través de las obras de misericordia, supo orientar diversas obras de caridad, que lograron llevar de manera concreta ayuda fraterna a comunidades y personas de escasos recursos. Participó activamente en las secciones Misional, Conferencia de San Vicente y Pro Seminario. Esto además de la fundación y operación de la Escuela Morelos, el Dispensario Médico, el Deportivo Morelos y la Casa de Descanso José Vicente.

Continuara…