Leo sin asombro y si, con tristeza todos los acontecimientos por los que hemos y han estado pasando, en algunos casos las personas que amamos se han ido, no hay nada que repare el dolor de las ausencias, solo el cobijo de Dios puede transformar lo que sentimos en agradecimiento por permitirnos compartir tantos momentos tan únicos con las personas que amamos y aunque ya no están con nosotros permanecen en nuestro corazón.

Sin entender porque están sucediendo así las cosas la única certeza que tenemos es que pase lo que pase Dios está con cada uno, con sus familias y nos sostiene en tiempos de inseguridad e incertidumbre.

Ojalá todo esto pase pronto, pero no lo sabemos… ojalá todo vuelva a ser como antes pero no, creo que no será así… ojalá que no olvidemos que la vida con Dios no será más fácil pero si nos brinda la certeza de saber que pase lo que pase está con nosotros, permanece y El nunca cambia. No perdamos la fe, vivamos con esperanza y no permitamos que el amor se extinga pues es el motor que nos impulsa a ver las bendiciones que nos rodean, enseñemos a nuestros hijos que la vida es esa cosa qué pasa todos los días, nos sorprende pero podemos verla de frente y caminar con ella porque siempre habrá un sueño o muchos que perseguir.

Les dejo un montón de abrazos llenos de cariño y mis oraciones.